08 febrero 2009

Agua clara, chocolate espeso

Estoy contenta, satisfecha y confiada pues las cosas me van bien en general y no me puedo quejar, ¿qué significa eso?, que lo que no quiero que me haga sentir mal, perdure. Llevaba tiempo buscando un cambio y, casi sin darme cuenta, por fin ha llegado.


En el fondo sabía que la situación en la que estaba no duraría eternamente, nada lo hace, pero, hasta que ha llegado, se ha hecho muy larga la espera. Nunca sabes cuándo aparecerá tu oportunidad, cuándo podrás dar el salto y, no sé cómo, pero llega. Tengo una teoría que intento aplicar: "Si algo no te gusta, ¡cámbialo!"


Hacía tiempo que no estaba a gusto, no me sentía cómoda y en absoluto identificada con las personas que me rodeaban así como su filosofía de vida. Me resultan hipócritas, ignorantes, arrogantes, vanidosas, huecas, frívolas, insulsas, llanas, chantagistas, promotoras del miedo, como dije en otro post, gente poluta y tóxica que ensucia, que envenena, ladrones de sonrisas, de luces en la mirada y podría seguir...


Siento un gran alivio y una gran suerte dejando todo eso atrás, en manos del pasado que todo lo engulle, que todo lo transforma porque sé que, a partir de ahora, mi vida, que no era del todo mía, pues casi me estaba abandonando, va a cambiar porque así lo quiero y porque los factores se me antojan favorables. Es posible que, en la mayoría de los casos, uno elija cómo se siente y/o en qué grado le afectan las cosas pero es que ya no me quedaban fuerzas para mantenerme en estado puro. Tal vez las emociones sean controlables pero los sentimientos no y esto estaba penetrando en lo más profundo de los míos.


Ha sido demasiado tiempo, demasiados frentes con los que batallar, uno acaba tirando la toalla y, aunque no acabes siendo uno de ellos, te afecta, ¡vaya que si te afecta!... lo somatizas y te conviertes en lo que no eres, en un ente que ficha por la mañana, mata el tiempo lo mejor que puede y ficha de nuevo por la tarde y así hasta que llega el fin de semana y pasa otro mes y otro año y cuando te quieres dar cuenta, ya ha pasado demasiado... entonces un día te levantas y te planteas si vale la pena, si no podrías desear y merecer algo mejor. Sé que habría gente que, muy probablemente, haría cualquier cosa por estar allí pero, por fortuna, ¡para gustos los colores!


Para llegar a la conclusión de que ya no hay nada que me retenga, me hago la siguiente pregunta, ¿qué me ofrece esto hoy? y, sobretodo, ¿me queda algo por ofrecer a mí?, son reflexiones que me ayudan a elegir cuando siento que ha llegado el momento de dejar atrás personas, lugares, etapas... y me funciona porque me ilumina la mente, lo razono, lo esquematizo, voy a por ello y no paro hasta conseguirlo y aquí estoy, desahogándome tan a gustito en mi blog y pasando página alegremente. Voy cumpliendo sueños, objetivos, me siento plena y, poco a poco, voy dándole forma a mi vida, intento vivirla como quiero y elegir lo que más me conviene, en la medida de lo posible y de mis posibilidades y limitaciones, pero siempre en concordancia con mis principios y forma de entender la vida.


Por supuesto que he considerado la opción de que la experiencia no sea la esperada pero, en ningún caso y bajo ninguna circunstancia, lo llamaría "equivocación". Además, ¿eso qué importa?, sé que habrá otras opciones, a cada cosa, su momento y ahora es lo que tengo entre manos y es lo que quiero porque lo he elegido así. Soy consciente de que sacrifico cosas buenas pero son solo eso, cosas, también sé que ganaré muchas otras y que al final el esfuerzo compensará y equilibrará la balanza.


Lo único que deseo es continuar aprendiendo, sentir que progreso a nivel personal y que cuando me encuentre algo que no me guste, pueda seguir cambiándolo.